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Замок короля
Diccionario del origen de las palabras
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ateneo

  Podríamos decir que la diosa griega Atenea, también conocida como Palas, estaba realmente ocupada en su divina labor. Recordemos que a su condición de ser una de las diosas más importantes del Olimpo e hija de Zeus, unía la de ser la diosa de la sabiduría (representada por su animal favorito, la lechuza) y de la victoria. Además, era madrina de la ciudad a la que le dio el nombre (Atenas, obviamente), fue considerada la inventora de la flauta y, por si fuera poco, se le atribuye el honor de introducir el helenísimo olivo en el Ática. No es de extrañar, pues, que uno de los monumentos más emblemáticos de aquella civilización, el Partenón, esté dedicado a ella.
  Pero no sólo se le dedicó ese fantástico templo de la Acrópolis, mandado levantar por Pericles (aprox. 495-429 a. C.), sino también su templo en Atenas, el Atenaión, donde los poetas se reunían y leían sus obras y se enseñaba filosofía. Serían los romanos quienes, pese a identificar a la diosa griega con su propia diosa Minerva, conservaran la idea y dieran el nombre latinizado de Athenжum a un tipo de escuela destinada al estudio de las artes. De ahí a nuestros ateneos sólo hubo un paso, posible por la fundación de algunos de estos centros en la Francia de los siglos XVIII y XIX, gracias a los cuales seguimos conservando el nombre para esas instituciones literarias o científicas que se dedican a la difusión cultural. liceo.


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